9 may. 2011

JULIAN WEICH: UN CONDUCTOR EXPERTO EN JUEGOS



Mañana, a las 14, Julián Weich estará en el aire, por la pantalla de Telefé, estrenando una tercera temporada de Justo a tiempo, pero por ahora, como todos estos días previos, se encuentra entre decorados recién pintados y un tropel de técnicos que arman montones de artefactos en el estudio y que ultiman todos los detalles para la vuelta del programa.

"Soy de intervenir en muchos de los detalles del armado. En otros no, pero ciertas cosas me gusta hacerlas de cierta manera y discuto mucho con los productores y los directores para convencerlos de que se haga así. No doy el brazo a torcer, a no ser que me convenzan de que como yo digo no se puede hacer o está mal. De los programas que conduzco, me hago responsable de todo, de lo bueno y de lo malo. Mi prioridad es que salgan bien", confiesa el conductor, que lleva unas cuantas propuestas de entretenimientos en su trayectoria. "El secreto para que un juego funcione es que no sea complicado. Cuando cuesta explicar cómo se juega, seguro que el televidente no va a tener ganas de prestar atención y mucho menos se va a enganchar con lo que se le propone", explica recurriendo a ese enorme bagaje de conocimientos en el tema que posee.

Leé la entrevista a Julian Weich.




Entre esas propuestas simples que presentará el ciclo este año figuran un enorme reloj de arena lleno de pequeñas pelotas de telgopor en el cual se meterán los participantes para tratar de recoger esas pelotitas, en las que se encuentran las claves para ganar el juego, mientras el enorme reloj se mueve de un lado a otro.

Otra propuesta es la de una mesa de pool gigante que se jugará con las manos en lugar de los tradicionales tacos, pero la propuesta más interesante para el conductor, por la novedad, es la incorporación de móviles en las calles. "Tendremos un muñeco al que manejaré como un ventrílocuo para jugar con el público, y móviles en vivo que irán a distintos lugares a buscar a la gente para que juegue. Será una especie de sorpresa, los engancharemos en la calle y los invitaremos a jugar", puntualiza Weich. Y a continuación, agrega: "Vamos a tener también las tradicionales llamadas telefónicas para que jueguen desde su casa, para ganarse desde un auto hasta una cafetera o un montón de plata. Intentaremos volver a ser el programa de la tele que más premios reparta, como lo fuimos los dos últimos años".

En cuanto a quienes lo acompañaran, Weich cuenta que se incorporan este año "el Bicho" Gómez y Luly Fernández y en el staff se mantienen Leandro, "Tuqui" y "Fierita". "Los que se quedan es porque los necesitamos y los que incorporamos es porque necesitamos que ocupen un lugar. Esto es como una ensalada, cuantos más ingredientes le pones, más atractiva resulta. Yo podría estar la hora y media conduciendo solo, pero no sería lo mismo. La presencia de los compañeros me ayuda a que me apoye en ellos para que la propuesta sea más rica", sostiene Weich, quien encabeza el ciclo desde hace tres años. "Con ellos lo que busco es que todos se sientan cómodos, que hagan aquello que les gusta hacer, que se luzcan y, por sobre todas las cosas, que se diviertan. Además, busco que todos los que trabajamos en el programa aportemos ideas y las trabajemos entre todos", agrega.

En lo que se refiere a los juegos, casi todos los que habrá este año serán nuevos. "Al principio, no queremos usar juegos de otras temporadas, queremos probar con los nuevos. Después se verá. No haremos tampoco «La visita», sí habrá famosos que vendrán cada tanto a jugar, pero lo harán a cara descubierta sin que nadie tenga que adivinar su identidad", puntualiza Weich. "Lo más novedoso, junto con los móviles será «El puchómetro», al cual podrán venir los chicos y traer a sus padres para que dejen el cigarrillo. Van a venir y prometer en cámara que dejarán de fumar. Hay muchos chicos que les piden a sus padres que dejen el pucho y ésta nos pareció una manera de ayudarlos. Después si cruzan la calle y vuelven a prender uno, ya no es cosa nuestra", advierte el conductor.

Al preguntarle cuál de las propuestas de juegos es la que más le divierte, Weich explica: "Nos pasa que cuando ensayamos los juegos nos parecen todos divertidos, pero el que da la pauta de si lo son o no es el público. Eso recién se sabe cuando se hacen de verdad. Nos pasó de ensayar juegos que nos parecían bárbaros, pero después cuando lo hacíamos en el programa, resultaban aburridos. Con otros pasa al revés, al ensayarlos no parecen gran cosa y después con la gente crecen y se vuelven bárbaros. Pasó con «El pescadito», que al principio lo iban a hacer los participantes, pero resultaba aburrido y un rato antes de salir al aire decidimos que lo hiciera yo y jugara con la gente por teléfono. Resultó y tuvimos pescadito para dos años. Los juegos tienen ese misterio, por más que los pienses, los planifiques, los analices, hasta que no los ponés al aire no sabés cómo funcionarán. Igual antes de eso tenemos muchas horas de ensayo, de práctica para poner a punto cada juego".

Una actividad que por estos días lo mantiene ocupado full time.
Un partido de noventa minutos

Weich sostiene que el fin de un programa depende de muchos factores. "A veces te saca el canal. Otras, como suele ser en mi caso, es porque te cansás. Yo me canso cuando considero que un programa no puede aportar nada nuevo. Es lo que me pasó con Sorpresa y media, que parecía que podía ser una propuesta eterna, pero llegó un momento que lo único que podíamos hacer era repetir sueños que ya habíamos cumplido. Con Justo a tiempo , hacer juegos nuevos y volver en un horario totalmente distinto es como empezar otro programa que se llama igual", dice.

"Lo mío es como lo de los jugadores de fútbol. Cuando uno los ve en la cancha, ve que ponen todo en el partido, juegan con todo. Y uno no puede saber si ese día se levantaron con ganas de jugar a la pelota. Pero cuando lo hacen, lo hacen lo mejor que pueden. Esto es lo mismo, hay días que estás mejor que otros, con más ganas, pero una vez que empieza el programa tenés que dar todo. En el fútbol cuando empieza el partido tenés que jugar los 90 minutos o hacerte el lesionado para que te saquen antes. En la tele ni siquiera se puede eso, tenés que bancarte todo el programa y listo."

Fuente: La Nacion

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